Cerrando el mes de mayo, el Elenco Liber y el Ballet de Cámara de Arequipa vivieron una experiencia muy especial junto al Centro Cultural Casablanca, en el marco de una exposición fotográfica inspirada en México.
Más allá de una presentación, esta actividad se convirtió en un encuentro entre distintos lenguajes artísticos: las artes visuales y las artes escénicas compartiendo un mismo espacio, un mismo público y una misma intención de comunicar desde la sensibilidad.
A veces pensamos las disciplinas artísticas como mundos separados. La fotografía por un lado. La danza por otro. La pintura, la música, el teatro o el movimiento ocupando espacios distintos. Pero en experiencias como esta entendemos que, en el fondo, todas nacen de una misma necesidad humana: observar, sentir, expresar y compartir.
Este tipo de colaboraciones permiten acercar públicos, generar nuevas conversaciones y fortalecer la presencia del arte dentro de nuestra comunidad. También nos recuerdan la importancia de seguir construyendo puentes entre artistas, espacios culturales y distintas formas de creación.
La temática de la exposición nos llevó a acercarnos al imaginario mexicano desde el movimiento. En poco tiempo tuvimos que construir una propuesta escénica, adaptarla a los espacios disponibles y dialogar con la arquitectura y la atmósfera del lugar.
Y quizás ahí aparece una de las partes más importantes de la práctica artística: la capacidad de adaptación.
Porque el arte rara vez ocurre en condiciones perfectas.
No siempre existe un escenario ideal. No siempre el piso es el adecuado. No siempre las dimensiones son las esperadas. Pero justamente ahí el artista aprende a escuchar el espacio, a transformarlo y a dejarse transformar por él.
Así como el pintor dialoga con su lienzo, el bailarín dialoga con el lugar que habita.
Tomando elementos representativos de la cultura mexicana, construimos pequeñas intervenciones performáticas desde un lenguaje contemporáneo y lírico, aprovechando cada rincón del Centro Cultural Casablanca para convertirlo, por algunos instantes, en escenario.
La jornada concluyó con una presentación especial dentro de una de las salas de exposición, donde las imágenes y el movimiento convivieron en un mismo ambiente, recordándonos que el arte no necesita dividirse en categorías para encontrarse.
Cuando distintas expresiones artísticas se reúnen, no compiten entre sí.
Se complementan.
Se enriquecen.
Se potencian.
Y quizás esa sea una de las mayores bellezas de este tipo de encuentros: descubrir que, aunque cambien las herramientas, los formatos o los lenguajes, el impulso que nos lleva a crear sigue siendo el mismo.
Agradecemos profundamente al Centro Cultural Casablanca por la invitación, la cálida bienvenida y el espacio brindado para seguir construyendo comunidad desde el arte.
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LiberDance & Ballet de Cámara de Arequipa